sexta-feira, janeiro 30, 2026

é pena que no recordemos o que no tengamos memoria!

Qué pena que no recordemos o que no tengamos memoria! Lo más interesante no es el contraste entre lo que nos queda y lo que hemos dejado, sino cómo cada uno de nosotros carga con lo que nos sucede. Vivimos en tiempos en los que algunos, muchos, dicen alto y claro: «Sé que algunos lo hacen «silenciosamente», es decir, discretamente, ¡o en silencio, sin llamar la atención!». ¡Qué pena que no recordemos o, como dicen, que «no tengamos memoria»! Como dijo José Saramago: «Estamos destruyendo el planeta, y el egoísmo de cada generación no se molesta en preguntar cómo vivirán los que vengan después. Lo único que importa es el triunfo del presente. Eso es lo que yo llamo la ceguera de la razón». Algunos dicen que lo que queda del «conocimiento en nuestra memoria» es lo que ocurre después de olvidar todo lo aprendido. A esta afirmación, considerada de gran sabiduría, solo cabe responder: "¿Qué podemos hacer?". Decir que lo que queda cuando olvidamos lo aprendido en la escuela es una glorificación fascista del olvido. Incluso Einstein lo dijo. Pero lo dijo sin decir dónde había leído esta idea —¿quizás la olvidó?— y el resultado es que mucha gente la atribuye al propio Einstein, o mejor dicho, como dijo Friedrich Nietzsche: "La ventaja de tener mala memoria es disfrutar de las mismas cosas buenas muchas veces como si fuera la primera vez". A veces dejamos de lado lo que no nos interesa para aferrarnos a lo que nos parece verdaderamente importante; es como decir o afirmar: "¡No sabemos por qué olvidamos algunas cosas y no otras!". Pero una cosa es cierta: "A veces, o a menudo, olvidamos cosas hermosas y buenas que habría sido agradable recordar, o recordamos cosas feas y aburridas que sería un alivio olvidar". Nos engañamos al pensar que siempre habrá una nueva oportunidad, pero el mundo da muchas vueltas y no siempre, o casi nunca, vuelve al mismo lugar, por eso debemos tener memoria, y como dijo Walt Disney: «Y así, después de esperar mucho tiempo, un día como cualquier otro, decidí no esperar oportunidades, sino ir a buscarlas yo mismo. Decidí ver cada problema como una oportunidad para encontrar una solución. Y desde entonces, he aprendido que los sueños existen para hacerse realidad».

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